11 de julio
Un misterio llamado Jesús
¡Hola! Llegamos al viernes con un misterio llamado Jesús y con la parábola del sembrador. Hemos visto cómo Jesús contó que parte de la semilla cayó junto al camino y las aves se la llevaron. Luego entre piedras, pero al no tener raíces se quemó con el sol. Y ayer, que otra parte cayó entre espinos, pero ellos ahogaron el brote que salió.
Diferentes situaciones que pasan en las personas y no dejan que prestes atención a las palabras de Jesús, que es lo mejor para tu vida.
Pero Jesús sigue el relato de la parábola, y es importante que puedas prestar especial atención. Dice que el sembrador siguió sembrando. Es asombroso ver que el sembrador no se da por vencido. No se queda al ver cómo los diferentes suelos no le dan el fruto que espera de cada semilla, sino que continúa, pues va a llegar al cuarto tipo de suelo.
Dice que parte de la semilla cayó en buena tierra. ¿Qué es una buena tierra? ¿Es una tierra que se porta bien? No creo que se refiera a eso. Una buena tierra es aquella que aunque pudo estar dura, fue trabajada y ablandada. Seguramente viste como se ara la tierra, es decir, se remueve para quitar toda dureza y así la semilla no tenga problema de entrar y germinar. La buena tierra es también la que se le ha quitado las piedras y los espinos u otras plantas que puedan ahogar el brote de la semilla y le eviten crecer.
En esta semana hemos visto que es justamente lo que Jesús desea hacer en nuestra vida: darnos un corazón tierno y ayudarnos a quitar piedras y espinos. Ayer vimos que Dios al crear todas las cosas vio que eran buenas en gran manera, y eso también se refiere al ser humano: a vos y a mí. Pero el pecado nos ha endurecido, ha llenado nuestra vida de piedras y espinos, que nos hacen sentir tantas veces inútiles, tristes, solos y tantas cosas más.
Pero Jesús dice que cuando el sembrador sembró la semilla en la buena tierra, la semilla dio fruto. Y dice que dio a treinta, a sesenta y a ciento por uno. ¿Sabés qué significa eso? ¡Que de cada semilla salieron treinta, o sesenta, o cien semillas! Una multiplicación maravillosa. Así desea hacer Dios en tu vida. Primero en lo espiritual, pues es lo más importante y trascendente. Desea que escuches sus palabras, que puedas creer en él, que lo aceptes como Salvador y tengas la vida eterna, y disfrutes de la ayuda y compañía de Jesús cada día. Y luego que la puedas compartir con otros, para que tu familia, compañeros y amigos también puedan conocer el fruto de la vida eterna. Pero también desea hacerlo en tu vida de estudios. Desea que puedas limpiar todas las cosas que ocupan tu mente y tiempo, y así tener muy buenos frutos de calificaciones que podrás compartir con tus seres queridos y disfrutar de tus logros.
Por eso al terminar esta semana de estudios, prestá atención a estas palabras de Jesús. Pedile que te de un corazón tierno, que te ayude a quitar toda piedra y espino, así tu corazón será una buena tierra, y podrás recibir la semilla de la palabra de Dios, y dar fruto para vida eterna primero, y luego en tus estudios.
Te invito a orar: Querido Padre Dios, gracias porque al terminar esta semana de estudios me invitas a ser una persona que de frutos, y frutos de vida eterna. Te pido que me perdones, que me des un corazón tierno, que quites toda piedra y espino de mi vida, y conviertas mi vida en una vida buena que dé frutos para poderla disfrutar junto a vos y a mis seres queridos. Gracias, porque siempre querés lo mejor para mi. En el nombre del Señor Jesús, Amén.
¡BUEN FIN DE SEMANA!