13 de noviembre
Un misterio llamado Jesús
¡Hola! Sigamos juntos esta semana de estudios con un misterio llamado Jesús. Ayer quedamos en el momento en que Jesús hizo una limpieza profunda en el patio del templo. A veces nos sucede que en casa hacemos una limpieza profunda y se tiran todas esas cosas que se guardaron un buen tiempo, aunque no sirvieron para mucho.
Pero la limpieza que hizo Jesús, fue porque se hacían cosas en ese lugar que no correspondía hacerse. Era un patio para ofrendar a Dios y adorarle, no para tener beneficios económicos, sino espirituales. Y de la misma manera es importante que podamos aprender que eso también puede suceder en nuestra vida.
Queremos hacer cosas que no corresponden a nuestra edad, o que no corresponde a personas que desean hacer las cosas bien, o que entienden que no debemos hacer las cosas que están mal hacer. Parece un trabalenguas, pero es importante que podamos pensar en todo esto.
Jesús es el único que puede hacer una verdadera limpieza a nuestro corazón. Él tiene el poder para hacerlo y también desea hacerlo, pero somos nosotros los que decidimos si se lo permitimos o no. De hecho, después de echar a todos los comerciantes del patio del templo, fueron a Jesús mucha gente enferma y él los sanó a todos.
Y también cuenta Mateo, que unos niños y adolescentes cantaban en el templo ¡Hosanna al Hijo de David!, ellos estaban muy felices de haber visto cómo Jesús mostraba su poder y amor. Pero los sacerdotes estaban muy enfadados y le dijeron a Jesús, siempre buscando que él diga algo incorrecto y acusarle: ¿Oyes lo que esos muchachitos dicen?
Jesús los miró y les respondió: Si, claro. ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza? Ahí Jesús estaba haciendo alusión a Salmos 8:2. Siempre, como ya hemos visto, Jesús ponía en un lugar especial a los niños, y nos enseña a ser humildes como ellos.
Y entonces Jesús se puso a hablar a la gente, y expresarles que ya en su alma empezaba a sentir el peso de los pecados de la humanidad, de todos nosotros. Y les explicaba que él había venido a cargar sobre sí el pecado de todo el mundo, y que había llegado la hora de hacerlo. Y pasó algo muy pero muy misterioso que toda la multitud que estaba allí lo pudo comprobar personalmente.
Jesús dijo: Padre, glorifica tu nombre. Y entonces vino una voz del cielo que dijo: Lo he glorificado, y lo haré otra vez. La gente se empezó a mirar unos a otros. Algunos decían: fue un trueno, y otros decían que fue un ángel que le había hablado claramente desde el cielo.
Entonces Jesús les dijo: No ha venido esta voz por causa mía, sino por causa de vosotros. Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.
Él decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir. Jesús estaba diciendo que iba a hacer juicio al pecado y a Satanás en la cruz, y que cualquiera que quisiera ir a él lo podría hacer sin ningún problema. Jesús iba a hacer todo lo necesario para que nosotros por la fe pudiésemos ser salvos.
Estamos, en el relato histórico, a solo 3 días de entregarse por nosotros. Y así como fue avisando todos esos días de lo que estaba por hacer, ahora también, cada día nos avisa de la importancia de que le prestemos atención a sus palabras. Nos sigue advirtiendo que la paga del pecado es la muerte, pero su regalo de amor es la vida eterna para todo aquel que en él cree.
¿Cuántas veces más vas a tener que escuchar para aceptar? Ya nos están quedando pocos días de clases, no podés postergar más la decisión más importante de tu vida. ¿Ya aceptaste el perdón de Jesús y su salvación?
Te invito a orar:
Querido Padre Dios, ya no quiero postergar más la mejor decisión de mi vida. Ahora mismo te pido que me perdones y quiero recibir de corazón a Jesús como mi Salvador personal. Gracias porque Jesús hizo todo para salvarme. En el nombre del Señor Jesús, Amén.
¡HASTA MAÑANA!