14 de julio
Un misterio llamado Jesús
¡Hola! Empecemos la última semana de estudios antes del receso escolar en la provincia de Buenos Aires y otras jurisdicciones, junto a un misterio llamado Jesús. La semana pasada hablamos sobre la parábola del sembrador, y vimos los cuatro diferentes terrenos en donde cayó la semilla, que es la palabra de Dios y los resultados que tuvieron, pero sólo la que cayó en la buena tierra dio frutos.
Luego Jesús siguió enseñando con parábolas, y continuó con el tema de la siembra y las semillas. Contó lo que conocemos como la parábola de la cizaña. ¿Sabés que es la cizaña? Es una planta muy parecida al trigo. Para los que no conocemos muy bien el tema podríamos confundirla muy fácilmente. El problema es que la cizaña es venenosa.
Jesús contó que un hombre plantó buena semilla de trigo en su campo. Pero mientras ellos dormían vino un enemigo y sembró en el mismo campo cizaña. Entonces al ir creciendo ambas semillas, los siervos del dueño del campo, que era el padre de la familia, fueron a él y le preguntaron: ¿No sembraste buena semilla? ¿De dónde salió la cizaña? El dueño les dijo que había venido el enemigo a hacerlo. Entonces los siervos le preguntaron: ¿querés que arranquemos las cizañas? El les respondió: No, no vaya a ser que al arrancar la cizaña también arranquen el trigo. Dejen que crezcan ambas hasta el tiempo de la cosecha y ahí se separarán ambas y los segadores recogerán primero la cizaña y la quemarán, y el trigo entonces será puesto en mi granero.
Entonces después que se fue la gente, los alumnos del Maestro Jesús le pidieron que les explicara la parábola. Él les dijo que el que siembra es Él mismo. Las plantas de trigo son los que creen en él, y las cizañas son los que no creen en él y pertenecen al malo, a Satanás. El enemigo es el diablo mismo. Y la cosecha será el fin de los tiempos donde la cizaña será quemada y el trigo estará para siempre con él en el cielo.
Es importante entender algunas cosas. Primero es que él dueño permite que ambos tipos de plantas sigan creciendo juntas, y al crecer cada una mostrará cómo es. En nuestro ámbito de estudios y en muchos sitios más compartimos con personas que muestran querer hacer las cosas bien y otras que hasta no tienen problemas de mostrar que ni les importa hacerlas mal. En un principio parecemos todos iguales pero con el tiempo se va mostrando cómo es cada uno. Bien dijo Jesús que cada uno se conoce por sus frutos, ellos son la evidencia de lo que haya en el corazón. Y entonces debemos convivir con ellos en los diferentes ámbitos, pero no debemos dejar que nos contagien con prácticas que solo contaminan el alma. Y otro punto es que todos daremos cuenta delante de Dios. Para él no hay confusión. El conoce cada planta, cada persona a la perfección, e identifica claramente quién es trigo y lleva fruto para vida eterna, y quién es cizaña y lleva malos frutos para muerte eterna. ¿En cuál grupo estás? No es un grupo religioso ni denominacional, son quienes tienen a Jesús como Salvador y quienes no. ¿Sos trigo o sos cizaña?
Te invito a orar: Querido Padre Dios, gracias porque muchos ya somos trigo y sabemos que un día podremos estar para siempre con vos en el cielo. Pero hay muchos que son cizaña. Te pedimos por ellos para que puedan darse cuenta de sus pecados y pedirte perdón y recibir a Jesús como Salvador y pasar a ser trigo. Ayúdanos a que los que somos trigo seamos ejemplo para los que son cizaña y busquen a Jesús, y dejen de ser hijos del mal, del diablo. En el nombre del Señor Jesús, Amén.
¡HASTA MAÑANA!