19 de agosto

Un misterio llamado Jesús

¡Hola! Ayer empezamos la semana pensando en el general San Martín, pero también en el momento tan increíble que pasó la noche en que Jesús había multiplicado los 5 panes y 2 peces en miles.

Los discípulos se habían ido con la barca y en medio del mar de Galilea se había desatado una terrible tormenta y no podían avanzar con el viento en contra y con las olas que los golpeaban. 

En otra oportunidad habían pasado por una tormenta parecida pero Jesús estaba en la barca, durmiendo. Pero esta vez Jesús no estaba, y su aparición no fue común, pues en medio de la noche cerrada, (se le dice noche cerrada cuando está  muy oscura, sin reflejo de la luna) y solo alumbrada   por los relámpagos de la tormenta, se les apareció caminando como si nada por el agua, en medio de las olas gigantes. Desafiando toda ley de la física, iba avanzando hacia ellos. Ayer vimos también que apenas les habló, los alentó a no tener miedo, aunque las cosas parecían muy difíciles. 

Pero hay un detalle más, muy misterioso. El relato dice que los discípulos estaban tratando de remar para avanzar, y  no lo habían logrado en mucho tiempo. Pero Jesús iba caminando como si nada y no solo llegó cerca de ellos, sino que siguió caminando y se les estaba adelantando.

Jesús es Dios, y lo estaba dejando claro, pero también era un ser humano al mismo tiempo. Había sido un día cansador, luego había estado orando al Padre, y al terminar empezó a caminar desde el monte en que oró, pasó por la playa y luego siguió por el agua, y caminó unos 5 kilómetros, y estaba dispuesto a seguir los 7 km que faltaban. 

Jesús los alentó a no tener temor y no desalentarse, pero la tormenta seguía y estaban totalmente agotados por el viento en contra. Y Jesús seguía caminando. ¿Qué iba a suceder si Jesús seguía de largo y ellos se quedaban ahí? ¿De qué iban a servir las palabras de aliento que les dio? 

Me encanta esa escena, y cuando veo como las películas tratan de representarla poniendo todo método tecnológico para poder lograr el efecto lo más similar a lo sucedido, me emociona saber que ese mismo Jesús desea hacer de esas escenas en mi vida y en la tuya.  

Cada día escuchamos los consejos de Jesús, pero nuestra mente sigue metida en nuestra preocupaciones, en nuestras tormentas, en nuestros deseos, en nuestra desatención, y Jesús sigue de largo, sin que reaccionemos en invitarlo a estar con nosotros y en nosotros. Un ratito puede ser que escuchemos algo de sus consejos, y hasta pensemos que son lindos y nos alientan, pero enseguida nuestra mirada y pensamiento se va para otro lado. Y Jesús… sigue de largo. Recuerdo que cuando era chiquito e iba por la calle, mi mamá me decía que le de la mano, y yo no quería. Entonces me decía: bueno entonces me voy, y me veía solo. Miraba un poco a mi alrededor, me entraba miedo, y entonces corría a ella y le daba la mano. De la misma manera, Jesús nos habla para que nos demos cuenta que realmente solo podemos vivir con paz y seguridad con él. Le estaba dando a sus discípulos o alumnos una lección maravillosa en medio de la tormenta. El jueves veremos de qué forma ellos reaccionaron, pero hoy podemos terminar con la pregunta: ¿estás dejando que Jesús pase de largo?    Ahora mismo reaccioná y pedile que entre en tu vida, te perdone y llene tu corazón de paz.

Te invito a orar: Querido Padre Dios, gracias porque otra vez Jesús pasa con sus palabras por mi lado. No quiero que pase de largo, sino que quiero que entre en mi vida, me perdone y me llene de paz. en el nombre del Señor Jesús, Amén.

¡HASTA EL JUEVES!