23 de octubre
Un misterio llamado Jesús
¡Hola! Seguimos con el misterio llamado Jesús, y ayer quedamos en Betania, donde Jesús enseñó a sus discípulos y a sus amigos al visitar la casa de María, Marta y Lázaro. Vimos como Jesús enseñó la importancia de escuchar sus palabras primero y luego hacer nuestras responsabilidades.
Luego de ese día Jesús se fue de Betania, y se dirigió a Perea. Perea estaba en el reinado de Herodes Antipas, quién fue que mandó a decapitar a Juan el Bautista por pedido de la hija de su pareja. Entonces fueron a Jesús unos fariseos y le dijeron que se vaya, pues Herodes lo quería matar. Y como siempre Jesús tiene las palabras justas para responder. Les dijo que le digan a Herodes que él estaba echando demonios y haciendo curaciones, y lo iba a estar haciendo por tres días en ese lugar, y luego iba a irse hacia Jerusalén, pues no es posible que un profeta muera fuera de Jerusalén.
No se si esas palabras fueron misteriosas para aquellos fariseos, pero Jesús fue muy claro en que el lugar en donde iba a entregar su vida era en Jerusalén, y que mientras tanto nada iba a detener lo que tuviese que hacer, y nadie, aunque sea el rey, iba a poder hacerle algo, salvo en el momento en que él permita eso, pero aún no era el día, aunque faltaba muy poco.
Jesús sigue dejando en claro que nadie puede parar la obra de Dios. En la historia de la humanidad encontramos muchísimos momentos donde personas muy poderosas quisieron parar la obra de Dios, o quisieron destruir la Biblia, pero no lo pudieron lograr y no podrán hacerlo.
¿Podía algo hacer que Jesús no estuviera en Perea los días que dijo? NO. El sabe todas las cosas que él hará, pero también las que van a acontecer. Empezamos hoy recordando que Jesús había estado en Betania, en casa de sus amigos, y aunque había pasado muy poco tiempo, algo le pasó a Lázaro, y ante la gravedad de lo que tan prontamente le sucedió, las hermanas mandaron a avisarle a Jesús de la enfermedad de su hermano.
Cuando le avisaron a Jesús, él le respondió que esa enfermedad no era para muerte, sino para la gloria de Dios. Y aunque amaba mucho a Lázaro, se quedó con sus discípulos dos días más en Perea, como él lo había dicho.
Es importante destacar que lo que Lázaro tenía era grave, por eso las hermanas mandaron con urgencia a avisar a Jesús, pues ellas conocían las cosas milagrosas que hacía con los enfermos.
Hoy estamos viendo cómo Jesús sabiendo todas las cosas, va manejando los tiempos, aunque muchas veces no lo entendamos. No va tomando decisiones depende cómo suceden las cosas, sino que ya lo había anticipado. Y no se quedó en Perea porque ya lo había dicho, sino que lo había dicho aún sabiendo que Lázaro se iba a enfermar, aunque un par de días antes había estado con él y estaba bien.
Los que tenemos fe en Jesús podemos estar totalmente tranquilos de que nuestra vida está en sus manos, y él hará todas las cosas de la manera perfecta para nosotros a su tiempo. Por eso tantas veces nos pide que tengamos fe en él. Cuando ponemos nuestra fe en él, la paz llena nuestra vida, pues podemos descansar y estar totalmente tranquilos de que él va a hacer todo en el tiempo exacto.
¿Vos ya pusiste tu fe en él? ¿Ya tenés en tu corazón la paz que solo Jesús da? Si no es así, ahora mismo pedile a Jesús que te perdone y sea tu Salvador, y que haga crecer tu fe en él.
Te invito a orar: Querido Padre Dios, hoy quiero que llenes mi vida de tu paz. Te pido que perdones mis pecados y que Jesús sea mi Salvador personal. Quiero poner toda mi fe en vos y descansar sabiendo que todo lo vas a hacer perfecto en mi vida, aunque a veces no lo entienda. En el nombre del Señor Jesús, Amén.
¡HASTA MAÑANA!