30 de octubre
Un misterio llamado Jesús
¡Hola! Ayer estuvimos viendo cómo había gente que creía en Jesús por lo que decía y hacía, pero que otros, aún viendo los milagros que hacía, no quisieron creer.
De hecho algunos fueron a informar a los sacerdotes de Jerusalén sobre que Lázaro había vuelto a la vida, y ellos se pusieron de acuerdo en que sí o sí Jesús debía morir. Y luego hablaron sobre tratar de eliminar a Lázaro, pues él era la evidencia del poder de Jesús, y como él es la vida, como así lo expresó varias veces.
Pero mientras los fariseos veían la forma de atrapar a Jesús, Jesús seguía mostrando su amor, su poder y enseñanzas. Mientras hablaban y discutían algunos temas entre los discípulos con Jesús, le trajeron unos niños para que los bendigan.
Entonces los discípulos se enojaron con los que traían a los niños, pero al verlos Jesús se indignó. Que se haya indignado, significa que se enojó más que los discípulos, pues no estaba de acuerdo en que no se atendiera a los niños. No había asunto a discutir más importante que atender a esos niños.
Jesús les dijo: “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos”. Y luego los puso como ejemplo diciendo que para recibir la salvación hay que tener el corazón con la humildad de un niño. Y la Biblia cuenta que los alzó y los bendijo. Aquellos padres en primer momento no lo habrán pasado bien, pero Jesús cambió todo en un instante.
Lo mismo sucede en la sociedad de hoy. Hay muchos niños que sufren por el maltrato y muchas formas de abuso y que hacen que sus padres, en muchos casos, no la estén pasando bien. En aquel momento no se tenía mucha consideración por los niños, y hoy, aunque se habla mucho de los derechos de los niños, hay una cantidad enorme que no la pasa muy bien.
Todo eso es por la maldad que hay en el corazón del ser humano y la vuelcan sobre los más indefensos. Así como aquel día, Jesús nos llama a indignarnos por esas conductas. Es decir, con enojo, y no con violencia, el exigir que la justicia humana actúe en defensa de los más pequeños. Pero al mismo tiempo mostrar la contención y cariño que Jesús mostró.
Mientras algunos veían a los niños como una molestia, Jesús los alzó, los contuvo y los bendijo. De seguro que esos niños no olvidaron más ese día, donde los hicieron sentir valiosos. Ellos fueron el centro de atención, y recibieron lo que necesitaban de mano de Jesús.
Hoy podemos ver que mientras unos religiosos estaban ocupados en hacer un plan para matar a Jesús, y mientras los discípulos no querían recibir a esos niños, Jesús demostró que debemos poner en primer lugar a los que más nos necesitan. Puede ser un hermano o hermana menor. Puede ser un compañero o compañera de clases. Pueden ser nuestros padres. Pueden ser nuestros abuelos, o cualquier otra persona.
Jesús nos enseña que en un mundo donde la mayoría piensa en ser superior al otro, debemos considerarnos unos a otros, y enojarnos, pero sin violencia, cuando alguien no trata bien a otro, y ser solidarios con los que nos rodean.
Empecemos hoy mismo en nuestro salón de clases, y hagamos con los demás como Jesús hizo a esos niños. Él hizo que tuvieran un día que nunca olvidarían. Hoy hagamos cosas buenas para y por los demás que ellos no olvidarán. Eso es actuar como Jesús. Además eso recompensa Dios.
Te invito a orar:
Querido Padre Dios, gracias porque siempre quieres enseñarnos a vivir bien. Ayúdanos a entender la importancia de ser solidarios los unos con los otros y mostrar respeto y cariño como Jesús lo hizo aquel día con esos niños, y no imitar la violencia que muchas veces está a nuestro alrededor. En el nombre del Señor Jesús, Amén.
¡HASTA MAÑANA!