Un misterio llamado Jesús II
Viernes 5 de junio
¡Hola! Ayer estuvimos reflexionando sobre las evidencias del poder de Dios. Primero con solo pasar la sombra de Pedro sobre los enfermos se curaban. ¿Tenía Pedro algún poder especial? No, era Dios obrando a través de él. Pero después vimos lo que pasó en la cárcel.
Los más altos cargos religiosos mandaron a los apóstoles de Jesús a la cárcel, pero cuando fueron a buscarlos para volver a amenazarlos, no estaban, aunque la cárcel seguía muy bien cerrada y toda la guardia estaba en su lugar. Un ángel había ido a la noche y los sacó de ahí, y ellos no huyeron, sino que fueron al templo, es decir cerca de la cárcel, a predicar de Jesús.
Entonces fue el jefe de la guardia del templo y trajo a los apóstoles pero sin violencia, pues tenían miedo a la reacción del pueblo. El sumo sacerdote les dijo: ¿no les he prohibido hablar de Jesús? Ahora se habla de él por toda Jerusalén. Pedro y los apóstoles, usando su valentía y sin faltar el respeto a la autoridad religiosa, le dijeron que era necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.
Y continuaron diciendo: Dios ha mandado a Jesús, a quien ustedes crucificaron. Ahora ese Jesús está al costado de Dios, y desea dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados. Nosotros solo somos testigos de él. Las autoridades religiosas se enfurecían y querían matarlos. Pero uno de los que estaban allí pidió que se los sacara a los apóstoles de ese lugar para poder hablar entre ellos.
Esa persona que pidió eso se llamaba Gamaliel, un muy alto estudioso de la ley judía. Primero dijo que un tiempo antes se había levantado un hombre que con 400 personas había enfrentado a los religiosos, pero al ser muerto ese hombre el resto se dispersó. Luego habló de otro hombre que sucedió lo mismo al morir. Pero él veía que aunque Jesús ya no estaba sus creyentes seguían.
Entonces Gamaliel aconsejó que no molestaran a los apóstoles, pues, dijo, si es cosa de ellos no van a durar, pero si son de Dios, nosotros no lo podremos destruir y hasta podríamos estar enfrentando a Dios. ¡Qué bien pensó Gamaliel! Aunque estaba en medio de un poderoso grupo religioso, no se dejó llevar por su religiosidad o poder, sino que pensó y reflexionó sobre que era lo mejor para todos, y respetar en primer lugar a Dios.
¡Qué importante es no dejarse llevar por emociones, poder o creencias sociales! Dios nos ha dado el poder de pensar, de reflexionar. Y para que nuestros pensamientos y reflexiones sean correctos, nos ha dejado sus consejos en la Biblia. Bien expresaron los apóstoles: Mejor es obedecer a Dios que a los hombres.
No importa lo que diga tu grupo de amigos o de la escuela, si eso está en contra de lo que dice Dios, por favor no lo hagas ni pienses como ellos. Muchos hoy sufren por el maltrato que otros hacen sobre ellos, pero ya vimos cual es el destino de los que se ponen de acuerdo para mentir o dañar a otro, como le pasó a Ananías y Safira. Sé sabio como Gamaliel y nunca busques enfrentar a Dios, sino todo lo contrario, seguí sus consejos.
Te invito a que oremos juntos:
Querido Padre Dios, gracias porque al terminar una nueva semana de estudios podemos reflexionar sobre el poder pensar y actuar siguiendo tus consejos y no nuestras emociones o reacciones que estén en contra de lo que vos querés para el bien de nuestras vidas. Ayúdanos a cada día mostrar tu amor a todos los que nos rodean, y pensar como Gamaliel antes de actuar. En el nombre del Señor Jesús, Amén.
¡BUEN FIN DE SEMANA!