Un misterio llamado Jesús II
Jueves 6 de agosto
¡Hola! Ayer estuvimos viendo una experiencia extraordinaria que vivió Pedro. Por un lado lo triste de la muerte de Jacobo, hermano de Juan, pero por el otro lado la liberación maravillosa delante de toda la seguridad de la cárcel del rey que ni siquiera se dio cuenta que Pedro estaba libre.
Podríamos llegar a pensar que Dios quería más a Pedro que a Jacobo o que cuidó a uno y descuidó a otro, pero estaríamos totalmente equivocados. Dios amó por igual a ambos, y por eso hizo lo mejor para cada uno. No debemos olvidar que la muerte, en el momento en que Dios lo indique, para los que creen en él, es maravillosa, pues lo lleva a estar siempre con él en el cielo, donde no hay dolor ni muerte, aunque da tristeza a los que se quedan.
Al día siguiente buscaron a Pedro en la celda para ser llevado delante de la gente para que pidan su muerte, pero Pedro no estaba. Nadie se explicaba lo que había sucedido. Ningún soldado ni encargado de la seguridad de la cárcel podía afirmar como Pedro había salido de la celda totalmente custodiada las 24 horas. Me hago una pregunta: Si en ese momento habría cámaras de seguridad como ahora, ¿Se los podría haber visto salir? Posiblemente no, pues el poder de Dios hizo que nadie los pueda ni siquiera notar que pasaban. ¡Eso sí que es un misterio! Por eso podemos seguir hablando del misterio llamado Jesús, pues él hizo todo eso.
Pero si prestaron atención ayer, dijimos que algo había sucedido en paralelo a la liberación de Pedro, y que hoy íbamos a verlo. Cerca de la cárcel había un grupo de cristianos orando. No estaban en un templo, como hacemos ahora, sino que se reunían en casas. Además no olvidemos que eran muy perseguidos, entonces trataban de reunirse en secreto, por seguridad de todos, niños, mujeres y hombres.
Los que estaban orando, lo estaban haciendo por Pedro. Aunque estaban muy tristes por la muerte de Jacobo, ellos no bajaban los brazos, sino que oraban con muchas fuerzas a Dios por Pedro y pasaron la noche pidiendo a Dios por él. Muchas veces hemos visto lo importante que es orar, y aún más el tener motivos para orar juntos.
Mientras los creyentes oraban por Pedro el ángel de Dios actuaba y estaba liberándolo de un lugar que parecía imposible salir. Esa es la fuerza de la oración de corazón delante de Dios. Santiago 5:16 dice: La oración eficaz del justo puede mucho. Y esa noche, a pesar del dolor y del cansancio, un grupo de justos estaban reunidos en la casa de María, madre de Juan Marcos, orando a Dios, rogando por Pedro.
Ellos seguían orando y pidiendo por Pedro, y Pedro ya andaba por las calles libre. Entonces Pedro se dirigió a la casa de María, donde estaban muchos reunidos orando. Llegó a la puerta y empezó a golpear y a hablar. Ellos no podían abrir la puerta a cualquiera, generalmente decían alguna frase de Jesús o del antiguo testamento para ser reconocidos. Entonces una joven, llamada Rode escuchó los golpes en la puerta y reconoció la voz de Pedro, y se puso tan feliz que no abrió la puerta sino que fue a decirle a los demás.
La gente no le creía, pero ella aseguraba que sí era Pedro. Pedro seguía golpeando la puerta. Entonces fueron a ver y al abrir la puerta toda duda desapareció pues allí estaba Pedro. ¡Que noche inolvidable! Aún oraban por Pedro cuando él ya estaba ahí afuera esperando entrar. En medio de la tristeza, Dios siguió mostrando que todo está bajo su control, y que no hay poder humano que pueda detenerlo, y que él obra con poder cuando sus hijos se juntan y oran pidiendo que haga su voluntad.
Te invito a que oremos juntos:
Querido Padre Dios, gracias porque como aquellas personas de la historia de hoy, ahora podemos estar nosotros orándote. Que maravilloso es poder contar con tu perdón y con tu poder. Gracias porque podemos estar tranquilos en tus manos sabiendo con seguridad que vos siempre permitirás que nos suceda solo lo que es para bien de nuestras vidas. En el nombre del Señor Jesús, Amén.
¡HASTA MAÑANA!