Un misterio llamado Jesús II

Lunes 7 de septiembre

¡Hola! Empezamos una nueva semana del mes de septiembre, que como vimos la semana pasada, es el mes de la Biblia y de la educación en nuestra Argentina. ¿Ya averiguaste por qué es el mes de la Biblia? En cuanto al mes de la educación, el pasado viernes fue el día de la secretaria, que también se extiende a todos los secretarios de escuelas. Así que si no saludaste a la secretaria el viernes, no te olvides de hacerlo hoy. Y en esta semana tendremos el día del maestro, que será el próximo viernes. 

En un misterio llamado Jesús 2, el pasado viernes estuvimos viendo lo que sucedió en la cárcel de Filipos, donde en medio de la noche, Pablo y Silas, estuvieron orando y cantando, y un terremoto abrió todas las puertas, y cuando el carcelero intentó atentar contra su vida, Pablo no solo lo detuvo sino que le compartió el mensaje de salvación en Jesús.

Es importante aclarar que todos los de la casa del carcelero escucharon el mensaje de salvación, y dijimos que ni Pablo, ni Silas, salieron de la cárcel. Entonces… ¿Cómo fue eso posible? Todo indica, que dentro de las instalaciones de la cárcel, se encontraba la vivienda del carcelero. En el relato de Hechos 16, cuenta que después que toda la familia del carcelero escuchó el mensaje, creyeron en Jesús. 

El carcelero curó todas las heridas que Pablo y Silas tenían, los llevó a su casa y les dio de comer aquella noche, y dice que toda la casa estaba muy contenta de haber creído en Jesús. ¡Qué maravilloso es cuando entra Jesús en la familia! Aquella noche que podría haber sido terrible para toda esa familia, se convirtió en felicidad para todos. ¿Ya está Jesús en tu familia? ¿Qué lugar ocupa él? ¿Es solo una creencia más u ocupa el lugar central de la fe de todos?

La historia continúa y dice que a la mañana fueron enviados los alguaciles por los magistrados a decirles al carcelero que libere a Pablo y a Silas. El carcelero fue a decírselo a Pablo, pero Pablo le respondió que no. Le dijo: Ellos nos mandaron a la cárcel en medio de toda la gente y ¿ahora quieren que salgamos en secreto? No, que vengan ellos a liberarnos. Le llevaron la respuesta a los magistrados y ellos se asustaron porque Pablo tenía la ciudadanía romana y todos los derechos que ella daba.

Entonces vinieron los magistrados y les rogaron que salgan y se vayan de la ciudad. Aunque suena muy extraño, los mismos que los hicieron castigar duramente y los pusieron en la cárcel, ahora les estaban rogando que salgan de ella. Podemos entonces reflexionar sobre la importancia de los derechos y las obligaciones de los ciudadanos. Pablo y Silas no habían hecho nada malo, todo lo contrario. Solo habían ayudado a la gente. Pero injustamente los metieron presos. 

Como ciudadano reclamó para que sean reconocidos sus derechos. Podemos ver que cuando cumplimos con nuestras obligaciones, entonces podemos reclamar por nuestros derechos. Pablo y Silas tenían a Dios de testigo que ellos habían obrado justamente, y las autoridades tuvieron que rogarles que salgan de la cárcel. Hoy podemos terminar reflexionando sobre cómo finalizaron esta historia todas las partes. 

El carcelero terminó feliz con su familia de haber pasado la noche más extraordinaria de su vida, viendo el poder y el perdón de Jesús. Pablo y Silas salieron de la cárcel habiendo comprobado porque  Dios había permitido su detención, y se fueron a la casa de Lidia y compartieron su alegría. Los magistrados quedaron asustados, con mucho miedo porque no habían respetado el derecho de dos ciudadanos romanos. ¿Con cuál de los tres grupos de personas te podes identificar?

Te invito a que oremos juntos: 

Querido Padre Dios, gracias porque al empezar una nueva semana de estudios, nos muestras lo importante de dejar entrar a Jesús en nuestra vida, llevarlo a nuestra familia y obrar cumpliendo los mandatos y nuestras obligaciones para disfrutar de nuestros derechos. No queremos vivir como los magistrados que obraron mal y solo les quedó vivir con miedo. En el nombre del Señor Jesús, Amén.

¡HASTA MAÑANA!