Un misterio llamado Jesús II
Miércoles 8 de abril
¡Hola! Ayer vimos como Tomás no creyó que Jesús estaba vivo y dijo que si no veía no creería. Jesús dejó unas palabras maravillosas: Bienaventurados los que no vieron y creyeron. Vos y yo, que hemos creído que Jesús es Dios, que él entregó su vida en la cruz para salvarnos, y le pedimos que nos perdone y sea nuestro Salvador personal, somos bienaventurados, y es el mismo Jesús el que garantiza que seamos verdaderamente felices, acá en la tierra, pero plenamente lo seremos en el cielo con él.
Hoy mucha gente construye sus dioses y adoran estatuas, a cosas de la naturaleza o hasta personas, que pueden ser cantantes famosos, deportistas, políticos o religiosos, pues quieren adorar cosas que puedan apreciar con sus ojos, pero no entienden que todas esas cosas no pueden hacer nada para llenar sus vidas y mucho menos para darles vida eterna. Por eso la Biblia nos invita a que pongamos nuestra fe en Jesús. Recuerda que la fe es creer que él es Dios aunque aun no lo has visto. Pero un día lo vamos a ver.
Vos estás estudiando y es muy importante que puedas pensar en el día en que termines tus estudios y tengas las herramientas necesarias para poder trabajar en lo que te guste y ganarte dignamente la vida. Para eso debes esforzarte cada día y tratar de hacer las cosas lo mejor posible, y entonces cuando llegue ese día vas a poder decir que valió la pena el esfuerzo.
La Biblia dice que Jesús entregó su vida pensando en el día que vos y yo podamos creer en él y disfrutar con él por siempre. Por eso se sacrificó, y es el ejemplo supremo de la importancia del esfuerzo, y poder realmente disfrutar de lo conseguido con dedicación y entrega.
El profeta Isaías escribe literalmente en el capítulo 53 versículo 11: Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho. 700 años antes de que Jesús entregue su vida en la cruz, Isaías llevado por Dios, escribió una profecía maravillosa y dolorosa de lo que Jesús iba a sufrir por nosotros, y al final de contar todo lo que iba a soportar por nosotros, escribió lo que recién leímos: Verá el fruto de la aflicción de su alma. Ese fruto somos vos y yo.
Jesús no sólo padeció en su cuerpo, sino hasta lo más profundo de su ser por nosotros, pues sabía que un día iba a quedar satisfecho de haberlo dado todo por vos y por mi. ¿Qué ve Jesús cuando te ve? ¿Se siente feliz porque aceptaste su perdón o sigue con el dolor en su alma porque rechazas su salvación? Él puso en tus manos la decisión más importante de toda la vida: tener vida eterna o muerte eterna. ¿Qué decidís?
Te invito a que oremos juntos:
Querido Padre Dios, me asombro al pensar todo lo que Jesús estuvo dispuesto a soportar por mi, para que yo pudiera ser salvo. Ayúdanos a entender que necesitamos de tu perdón y salvación, que Jesús ya lo hizo todo y solo falta la decisión de nosotros. Ayúdanos a decidir por recibir a Jesús, su perdón y salvación. En el nombre del Señor Jesús, Amén.
¡HASTA MAÑANA!