Un misterio llamado Jesús II

Viernes 8 de mayo

Hola! Ayer estuvimos viendo cuando estaban los 120 discípulos de Jesús en el aposento alto, lugar donde vivían los 11 apóstoles de Jesús y que usaban para reunirse todos para orar juntos. Vimos que Pedro empezó a hablar sobre lo que había sucedido a Judas, y como la profecía del salmo 41 había anticipado 1000 años antes sobre cómo sería traicionado. 

Estuvimos reflexionando sobre cómo la Biblia nos puede guiar en nuestras decisiones si seguimos sus consejos. Dios sabe de antemano todo lo que necesitamos y por eso nos dejó en Su Libro, por escrito, la guía necesaria para cada una de nuestras vidas. 

Pedro al hablar, después de hacer mención de la profecía del salmo 41, contó sobre lo que había sucedido con Judas. Primero repasó como estuvo con ellos compartiendo todo y pudo ver todo lo que Jesús hacía y escuchar todo lo que Jesús decía, al igual que todo el resto, pero eligió dejarse llevar por el dinero y vender a Jesús. 

Judas, como posiblemente nos sucede a nosotros, había escuchado muchísimas veces sobre Jesús, tenía pruebas sobradas de la importancia de creer en él, pero no pudo superar la tentación de atracción del dinero. Hoy hay muchos así con el dinero u otras cosas. Muchos escuchan de Jesús y hasta se animan a practicar alguna religión, pero su corazón está preso de la atracción por el dinero, el poder u otra cosa, que promete bienestar pero solo trae tristeza al corazón.

Judas había hecho el trato con los sacerdotes judios de entregar a Jesús por 30 piezas de plata. Esas monedas eran algo así como el sueldo de 120 días de trabajo, unos cinco meses. Pero al darse cuenta de la barbaridad que había hecho, fue a devolverlas, y los sacerdotes con ellas compraron un campo para sepultar a los extranjeros a las afueras de Jerusalén.

Judas lamentablemente terminó muy mal, pues al intentar quitarse la vida, según el relato de Pedro, su cuerpo impactó sobre el suelo y allí falleció. Es una historia muy fea y triste. Judas fue una persona que tuvo todas las evidencias de que Jesús es Dios y el Salvador, pero el amor por el dinero pudo más y lo llevó, como siempre hace el amor al dinero, a la destrucción de su vida. 

No podemos dejar de reflexionar, al terminar esta semana de estudios, sobre ¿Qué es lo que atrae al corazón de las personas para no creer en Jesús? Sin lugar a dudas, el pecado que hay dentro de cada uno es el que los lleva a seguir eligiendo incorrectamente, y desperdiciar lo más importante que cada uno tiene: la vida. 

Te invito a que puedas en este momento abandonar lo que te ata e ir a Jesús. No desperdicies tu vida como lo hizo Judas, sino que pedile a Jesús que te perdone, que entre en tu vida como tu Salvador personal y que desate todo lo que te ata al mal. Terminá esta semana teniendo la vida eterna, y en vez de desperdiciar tu vida, ganala para siempre.

Te invito a que oremos juntos: 

Querido Padre Dios, que feo que es el amor al dinero. De la misma manera hay muchas cosas que pueden atar nuestra vida y llevarnos a la destrucción. Pero gracias porque mandaste a tu Hijo Jesús a morir por mi. Gracias porque ahora podemos creer en él y pedirle perdón y ser libres para siempre. Ayúdanos a compartir esta verdad durante el fin de semana con quienes nos rodean. En el nombre del Señor Jesús, Amén.

¡BUEN FIN DE SEMANA!