Un misterio llamado Jesús II
Martes 8 de septiembre
¡Hola! Ayer empezamos la semana viendo como Pablo y Silas salieron de la cárcel en Filipos. Los magistrados que los habían detenido y castigado cruelmente, terminaron rogándoles que salgan de la cárcel y se fueran de la ciudad de Filipos, cuando Pablo hizo respetar sus derechos de ciudadano romano, y apoyado en que Dios era testigo de que había cumplido con todas sus obligaciones.
Entonces Pablo y Silas salieron de la cárcel, fueron a la casa de Lidia, les hablaron y dieron mucho aliento y se fueron de Filipos. Lidia y su familia se habían quedado muy tristes por lo que le habían hecho a Pablo y Silas, pero ahora, ellos mismos, les mostraron cómo Dios permitió todo para que toda la familia del carcelero se salvara. Después de un tiempo Pablo les mandaría a ellos una carta, una epístola, que la conocemos como la carta del nuevo testamento a los Filipenses.
De ahí se fueron a un lugar llamado Tesalónica. Allí, durante tres semanas, Pablo discutió, en el buen término, con los judíos en la sinagoga, y les mostró como en la profecías estaba dicho que el Mesías tenía que sufrir, morir y resucitar de los muertos, y por eso Jesús es el Cristo, el Mesías. Algunos judíos creyeron en Jesús, y además muchos griegos y mujeres nobles. Esas mujeres eran esposas de hombres que ocupaban lugares importantes en la política y religión de ese entonces.
Pero muchos otros judíos no creían y de la misma manera que trataron a Jesús, estaban dispuestos a tratar a Pablo y los demás judíos creyentes. Entonces llevados por los celos fueron a buscar hombres que los ayudaran a hacer alboroto en la ciudad en contra de los creyentes en Jesús. Fueron a la casa de Jasón y lo acusaron de haber recibido a los creyentes en su casa y los llevaron ante las autoridades acusándolos de que decían que hay que seguir a otro rey que no es César, el emperador romano, sino Jesús.
Después de pagar una fianza, los dejaron sueltos a Jasón y a otros creyentes. Pero hay un detalle en la historia. Si prestaste atención, los judíos no creyentes buscaron a hombres para hacer alboroto y mentir de los creyentes. Dice que buscaron a hombres ociosos. Hoy podríamos decir que buscaron a hombres que no trabajaban, ni estudiaban, ni tenían ningún proyecto de vida.
Hoy hay muchos que lamentablemente viven de esa manera. Les han hecho creer que deben seguir lo que su corazón les dice. Que no hace falta estudiar si no quieren. Les han dicho que no hace falta trabajar si no quieren hacerlo, ya que de alguna manera van a seguir adelante, y eso sí, tienen el derecho de reclamar que alguien los ayude. Otra vez viene las palabras de Jeremías 17:9 “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso;”
Es ahí donde van a buscar personas los que desean hacer el mal. Buscan los que no han aprovechado el tiempo para aprender y entonces es muy fácil convencerlos para hacer lo malo, a cambio de unos pocos pesos. Son llevados de una lado a otro por mafias que los usan haciéndoles creer que forman parte de un movimiento por el bien de la nación, y es todo lo contrario, solo hacen el mal y lastiman a los demás, como intentaron hacer con los creyentes de Tesalónica.
Por eso, para ir terminando por hoy, es muy importante que aproveches muy bien tu tiempo de estudiante. Que crezcas espiritualmente, mentalmente y te capacites en todo lo que puedas, para que no seas llevado como son llevados los ociosos de un lado a otro, engañados con falsos ideales y sembrando el mal por todos lados. No olvides, que Jesús lo dijo muy claro: esos grupos son nidos de víboras que solo desean destruir.
Te invito a que oremos juntos:
Querido Padre Dios, qué pena es que el mal está tan presente en la conducta de muchas personas. Te pedimos que nos ayudes a aprovechar muy bien el tiempo de estudiantes y poder crecer primeramente espiritualmente, para siempre estar apoyados en tus consejos. Y después que podamos crecer cognitivamente para mejorar el pensamiento, la memoria, el razonamiento y la resolución de problemas a lo largo de nuestra vida. En el nombre del Señor Jesús, Amén.
¡HASTA MAÑANA!