Un misterio llamado Jesús II
Lunes 10 de agosto
¡Hola! La semana pasada estuvimos reflexionando sobre lo que pasó a Pedro en la cárcel y terminamos viendo como Saulo y Bernabé acabaron de entregar la ayuda a todos los creyentes que lo necesitaban en Jerusalén y alrededores, y se volvieron a Antioquía, y se llevaron con ellos a Juan Marcos para que los ayudara.
Unos días atrás había dicho que otra persona iba a tomar la parte central de la historia del libro de Hechos de los Apóstoles, y llegamos a ese punto. Algo vimos de Saulo, pero ahora él protagonizará el relato del libro. Es bueno poder saber que este libro lo escribió Lucas, el mismo que le evangelio según San Lucas, el tercer libro del nuevo testamento.
Ese libro empieza: Muchas personas han intentado escribir un relato de los hechos que se han cumplido entre nosotros. Se valieron de los informes que circulan entre nosotros dados por testigos oculares, los primeros discípulos. Después de investigar todo con esmero desde el principio, yo también decidí escribir un relato fiel para ti, muy honorable Teófilo, para que puedas estar seguro de la veracidad de todo lo que te han enseñado. Lucas escribe los dos libros a Teófilo.
Él se tomó el tiempo y trabajo de recopilar toda la historia de Jesús y de los apóstoles de Jesús y escribir ambos libros. No se sabe quien fue Teófilo, pero se cree que puede ser un personaje figurativo, pues la traducción de ese nombre puede ser “amado por Dios”, o una persona que realmente existió pero no sabemos quien fue. Lo importante es que quedaron esos escritos que fueron muy compartidos en aquel entonces.
Lucas, a partir del capítulo 12 de Hechos, empieza a contar sobre los viajes que Saulo empieza a hacer para predicar el mensaje de salvación en Jesús por muchos países. En el primer viaje, salieron los tres de Antioquía y se fueron a la isla de Chipre, después lo podés buscar en un mapa en el mar mediterraneo.
En esa isla llegaron ante el gobernador romano, que deseaba escuchar la palabra de Dios que predicaban Saulo y Bernabé, acompañados por Juan Marcos. Ah, una cosa importante: Acá empieza a decir que Saulo también se llamaba Pablo, nombre por el cual lo conocemos más. Saulo es hebreo y Pablo es romano o latín.
Delante del gobernador había un mago llamado Barjesús, y le hablaba mucho tratando de desviar las creencias del gobernador de las cosas de Dios. Entonces Pablo se paró en frente del gobernador y mirando a los ojos al mago le dijo que por mentir sobre las cosas que dice Dios iba a quedar ciego por un tiempo, y al instante Barjesús perdió la vista. El gobernador quedó totalmente sorprendido y creyó en las enseñanzas de Jesús.
Hoy nos toca vivir con muchas personas que utilizando muchas formas, en su mayoría redes sociales, intentan con sus mentiras desviarnos de los consejos de Dios. Con sus trucos de palabras o hechos intentan convencernos que no necesitamos a Dios, sino que debemos abrirnos paso en la vida con nuestras fuerzas y que hay un poder en nosotros que todo lo puede, pero eso es mentira. Si tuviéramos ese poder todo nos saldría muy bien y no tendríamos que sufrir por nada.
Pablo pudo luego escribir que todo lo podía, pero en Jesús que lo fortalecía. En Jesús está la fortaleza para el ser humano, por eso quien se pone en las manos de Jesús es fortalecido aún en los peores momentos que tenga que pasar en su vida. Como Barjesús quedó ciego, todos lo que creen que no necesitan a Dios lo están espiritualmente, y no pueden ver la verdad que es Jesús para los que creen en él. ¿Vos estás viendo o estás ciego espiritualmente?
Te invito a que oremos juntos:
Querido Padre Dios, gracias porque podemos empezar una nueva semana de estudios viendo cómo Jesús da vista espiritual a todo el que cree en él. Ayúdanos a no caer en las manos de ciegos espirituales que desean engañarnos diciendo que no te necesitamos o que tus enseñanzas no son buenas, pues eres todo lo contrario, que muestras tu amor y verdad cada día y hasta entregaste a tu Hijo Jesús por mí en la cruz. En el nombre del Señor Jesús, Amén.
¡HASTA MAÑANA!