Un misterio llamado Jesús II

Viernes 12 de junio

¡Hola! En estos días estamos viendo sobre Esteban, ese hombre que fue elegido, junto con otros seis, para ayudar a los apóstoles en la distribución de todas las cosas para los necesitados. Era notable su esfuerzo por los demás y su buen obrar que demostraban que el Espíritu Santo llenaba su vida por la fe en su Señor.

Luego vimos que con muchas ganas compartía el mensaje de Jesús a la gente, y muchos recibían la salvación. Eso puso muy celosos a los más altos cargos religiosos y lo hicieron traer ante el concilio. Ayer vimos como les dio una verdadera lección de historia desde Abraham y como el pueblo de Israel, aunque Dios lo ayudaba continuamente, le daba la espalda, adoraba dioses paganos y rechazaba a los profetas de Dios.

La historia continúa y dice que Esteban, con mucha valentía y firmeza, les decía que así como se había rechazado a los profetas durante siglos, así también se rechazó el mensaje que traían, que anunciaba la venida del Mesías a la tierra. Y continuó diciéndoles que así como mataban a los profetas de Dios, así lo hicieron cuando vino el  Cristo, el Mesías, Jesús. 

Les dijo que, en palabras que usamos ahora, eran unos cabezas duras, pues no querían entender ni creer en lo que fue dicho y se enfrentaron al Espíritu Santo de Dios. Los altos cargos religiosos se llenaron de odio, se enfurecieron y dice el relato que hasta les crujían los dientes. Una escena muy terriblemente triste.

Todos esos hombres conocían lo que dice Dios. Muchos hasta conocerían casi de memoria todo el antiguo testamento, pero en vez de reconocer que Esteban tenía razón, se endurecieron y se enojaron por lo que él les decía. El Espíritu Santo estaba en Esteban y hablaba por medio de Esteban, pero ellos no quisieron renunciar a su soberbia.

Al leer esto nos podemos hasta enojar con esos hombres, pero ¿No estaríamos haciendo lo mismo que ellos? Nosotros también muchas veces conocemos lo que dice Dios. Hemos escuchado la historia de Jesús, sin embargo nos enojamos cuando nos dicen que somos pecadores, que hemos obrado mal y que merecemos la condena eterna por nuestros pecados, en vez de reaccionar correctamente, reconocer nuestro pecado y buscar el perdón de Jesús.

Esteban sabía que lo que estaba haciendo en medio de esos hombres ponía en riesgo su vida, pero no podía dejar de decirles lo que Dios quería comunicarles, porque como recién vimos, el Espíritu Santo guiaba a Esteban al hablar.  Todos esos hombres tuvieron la oportunidad de escuchar y creer pero no fue lo que eligieron. 

Cuenta que se levantaron del lugar cada uno y arremetieron contra Esteban, pero mientras ellos iban con la intención de matarlo, Esteban miró hacia arriba y vio el cielo abierto. Ahí estaba Jesús con su Padre Dios, y entendió que Dios estaba abriendo el cielo para recibirlo, eso llenó su corazón de un gozo maravilloso porque estaba viendo la gloria de Dios. Aquellos hombres empeoraron su condena, pues fueron y apedrearon a Esteban, el cual mientras recibía los piedrazos le dijo a Dios que no les tome en cuenta a esos hombres el pecado que estaban cometiendo, y allí murió.

No parece una buena forma de terminar la semana de estudios, pero el mensaje es muy poderoso. Esteban vio a Dios antes de morir y era tal el gozo que sentía aun cuando era apedreado que le pidió a Dios que perdonara a sus ejecutores. Pero los hombres religiosos solo empeoraron su vida y volvieron a sus casas con mayor carga que antes y la amargura que trae el pecado sobre el ser humano.

Te invito a que oremos juntos: 

Querido Padre Dios, hoy podemos ver lo que causa el odio por un lado pero lo que motiva el creer en vos por el otro. Esteban, aun en el momento tan difícil que estaba pasando, podía estar gozoso de tenerte, pero los religiosos aumentaban su odio, su amargura, su condena. Deseo terminar esta semana de estudios poniendo mi fe en vos para que llenes mi vida con tu Espíritu Santo como lo hiciste con Esteban. En el nombre del Señor Jesús, Amén.

¡BUEN FIN DE SEMANA!