Un misterio llamado Jesús II

Miércoles 12 de agosto

¡Hola! Ayer estuvimos viendo como Pablo y Bernabé estaban haciendo el primer viaje por varios países llevando el mensaje de Dios. En principio fueron acompañados por Juan Marcos, pero después él volvió a Jerusalén. Reflexionamos sobre cómo a Pablo algo no le gustó de Marcos, y aunque no sabemos que fue, sin lugar a duda él necesitaba crecer en varios aspectos, y luego pudo ser de mucha ayuda para ellos.

Por eso es muy importante siempre aprovechar muy bien el tiempo de estudios, pues de esa manera podremos prepararnos para poder enfrentar con muchas herramientas el desafío de la vida misma. Y por supuesto, que no es menos importante, sino más aún, el poder instruirnos en las cosas de Dios, pues de esa manera no solo tendremos herramientas de Él para enfrentar los problemas en la vida, sino que podremos disfrutar de la vida eterna junto a él.

Siguiendo con la historia, Pablo y Bernabé, luego de entrar en lo que hoy es Turquía, fueron a una sinagoga, pues era de día de reposo y se juntaban a escuchar la lectura del antiguo testamento. Los principales de ese lugar leyeron una parte de la ley y los profetas y les dijeron si tenían algo para decirles de exhortación al pueblo que estaba reunido allí.

¿Sabés qué significa exhortar? Seguramente muchos desconocen su significado, y algunos pueden pensar que es retar fuertemente a alguien, pero no es eso exactamente. La palabra exhortar tiene como dos componentes en uno. En el griego original surge de la unión de dos palabras. Una de esas palabras significa llamar a alguien a nuestro lado para alentarlo y animarlo, y la otra palabra significa llamarle la atención a alguien y si hace falta amonestarlo. 

Yo recuerdo cuando tenía unos 19 años, un jefe que yo tenía me llamó a su oficina y me hizo ver algunas cosas que yo no estaba haciendo bien en el trabajo, y hasta llegó a levantar un poco la voz para hacer notar que lo que él me estaba corrigiendo era importante, pero lo hizo de una manera que yo salí de ese lugar muy contento y decidido a hacer lo que me había dicho. 

Generalmente no nos gusta que nos corrijan, pero debemos saber que es muy bueno pues es la única forma de mejorar. Muchas veces escuchamos que de los errores se aprenden, pero no es tan así la cosa. De los errores se aprende siempre y cuando escuchemos la corrección y estemos dispuestos a cambiar la forma en que nos llevó al error. 

Es interesante ver que cuando a Pablo le dijeron si tenía alguna exhortación para el pueblo, él se levantó e hizo seña de que hagan silencio. Es importante poder prestar atención. ¿Cuántas veces has hecho preguntas porque no entendías algo o cometiste un error pero ya lo había explicado recientemente tu profe? No estabas prestando atención. 

Lamentablemente no siempre se corrige todo lo que se tiene que corregir en la familia. También es triste ver que en la sociedad en general no solo no se corrige sino que muchas veces se invita a hacer lo que se nos antoja sin medir consecuencias y ahí cometemos grandes errores que nos perjudican. Pero en la escuela nos encontramos con profesionales de la educación que se han preparado para ayudarnos a aprender, a crecer, a corregir errores y a ir por más y mejores logros. 

Por eso no te enojes cuando tus profes te corrigen, pues es la tarea que hacen porque te quieren, y quieren que te vaya muy bien en todas las cosas de tu vida. Pablo, en frente de toda esa gente, los iba a alentar mucho, pero también les iba a decir cosas que tenían que corregir, pero eso lo veremos mañana. Hoy nos quedamos con la reflexión de la importancia de ser exhortados y prestar mucha atención para ser animados y al mismo tiempo corregidos. Eso, justamente, es lo que sucede cuando leemos la Biblia o prestamos atención a una reflexión como esta. 

Te invito a que oremos juntos: 

Querido Padre Dios, gracias porque vos nos amás tanto que cada día deseás exhortarnos. Que bueno es poder prestar atención cada día a tus palabras y ser animados y corregidos y así cada día poder mejorar. Ayúdanos a siempre estar atentos a tus palabras. En el nombre del Señor Jesús, Amén.

¡HASTA MAÑANA!