Un misterio llamado Jesús II

Jueves 18 de junio

¡Hola! Ayer estuvimos viendo sobre lo fue pasando en Samaria cuando estuvo Felipe predicando de Jesús. Había estado Simón el mago quien con trucos de magia había engañado a la gente, la cual pensó que era poder de Dios que tenía Simón. Pero al ver lo que hacía y decía Felipe, se dieron cuenta del engaño y creyeron en Jesús. 

Muchos samaritanos, hombres y mujeres, creyeron en las palabras de Felipe y se entregaron a Jesús. Simón el mago, también creyó y seguía  a Felipe y estaba asombrado de todos los milagros que hacía. En Jerusalén, Pedro y Juan se enteraron de lo que estaba sucediendo en Samaria y fueron para allá. 

Tres años antes, cuando Jesús iba para el norte y quiso ir por el camino de Samaria,  esos mismos apóstoles no querían ir por ahí, por el rechazo hacía los samaritanos y por los caminos peligrosos de esa zona, pero ahora su forma de pensar había cambiado, Jesús les había enseñado a amar a toda persona. 

Tenemos que refrescar continuamente ese principio de Jesús. Él dijo que debemos amar a Dios en primer lugar con todo nuestro corazón, alma, fuerzas y mente; y a nuestro prójimo como a vos mismo.  Constantemente olvidamos ese principio tan importante, y perdemos el tiempo peleando o maltratando a los demás, por razones como desacuerdos o simplemente porque no nos gusta la otra persona. 

Pedro y Juan cuando llegaron al lugar se encontraron con mucha gente que había sido bautizada en el nombre de Jesús y ellos les impusieron las manos, es decir pusieron sus manos sobre ellos, y ellos recibían el Espíritu Santo. Simón estaba viendo con mucha atención lo que Pedro y Juan hacían y entonces se acercó a ellos y les ofreció dinero y les pidió que le den el poder del Espíritu Santo.

Pedro se enojó mucho, pues las cosas de Dios no se obtienen con dinero. Ni la persona más rica del mundo puede comprar la salvación o ser lleno del Espíritu Santo. Debemos saber que ha sido Jesús el que pagó el precio de nuestra condena y nosotros debemos creer que él lo hizo por cada uno de nosotros, pedirle que nos perdone y que sea nuestro Salvador personal y ahí recibimos la salvación. 

Pedro le dijo que su dinero no servía para nada y que no podía tener parte en el poder de Dios porque su corazón era muy malo delante de Dios. Entonces le dijo que debía arrepentirse para poder salir de la condena en que estaba. Simón había creído que Dios obraba por medio de Felipe, pero no había  creído que él era un pecador que necesitaba el perdón de sus pecados para ser salvo.

Muchas personas hoy creen en Dios y creen que Jesús fue una persona que vivió en el mundo, y hasta creen que Jesús es el Salvador, pero no creen que son pecadores, ni que necesitan ser perdonados y tampoco creen que necesitan a Jesús en sus vidas. Simón seguía a Felipe porque él atraía los milagros que hacía pero no lo seguía por amor a Jesús. 

Posiblemente has escuchado mucho de Jesús, y hasta crees que él existió, pero… ¿Has creído que necesitas de su perdón por tus pecados? ¿Has creído que solo Jesús te puede salvar? ¿Le has pedido que te perdone y que sea tu salvador personal? Si aún no lo has hecho, no eres salvo, por lo tanto te invito a que lo hagas ahora, y puedas salir, como Pedro le dijo a Simón, de la prisión de amargura y maldad.

Te invito a que oremos juntos: 

Querido Padre Dios, gracias porque Jesús pagó el precio por mis pecados, y ahora puedo disfrutar de ser salvo al pedir tu perdón y recibir a Jesús como mi Salvador. Te pedimos nuevamente por nuestros compañeros de estudio, familiares y amigos que aún no tienen a Jesús en sus vidas, para que puedan creer y salir de la prisión en que están. En el nombre del Señor Jesús, Amén.

¡HASTA MAÑANA!