Un misterio llamado Jesús II

Jueves 20 de agosto

¡Hola! Ayer estuvimos viendo cómo la gente que primero recibió a Pablo y Bernabé como si fueran dioses, después se dejó engañar por los que odiaban a Pablo y terminaron apedreándolo.  Tuvieron la oportunidad de conocer la verdad y la vida eterna, pero ni quisieron escuchar y la perdieron. Además lanzaron piedras contra Pablo hasta que pensaron que estaba muerto, y lo arrastraron fuera de la ciudad.

Los discípulos de Jesús lo buscaron en donde lo habían dejado, y al rodearlo Pablo sorpresivamente se levantó y entraron en la ciudad, Luego volvieron a la zona anterior y se quedaron predicando de Jesús por varios meses y muchos creyeron en Jesús y recibieron la salvación de su alma. La experiencia de Pablo animó mucho a todos los creyentes al ver cómo Dios obró con poder en la vida de Pablo.

Es importante reflexionar sobre que Dios no frenó el apedreamiento. Muchos podemos pensar que él lo podría haber evitado, y es muy cierto, pues Dios todo lo puede, pero por alguna razón no lo frenó. Además, ¿te diste cuenta que solo apedrearon a Pablo y no a Bernabé aunque estaban juntos? Y después Dios hizo el milagro en Pablo, pues aunque había sido gravemente herido y dejado como muerto, Pablo se levantó por sí solo al ser rodeado por los demás discípulos de Jesús. 

Acá podemos notar que Dios usó a Pablo para dar ánimo a todos los creyentes en Jesús. Pablo sabía desde un principio que iba a sufrir por predicar el nombre de Jesús, y lo sabía muy bien pues él había hecho sufrir a todos los cristianos cuando los perseguía, antes de conocer a Jesús. Después todos empezaron a entender que la mejor manera de anunciar el mensaje de Jesús es con el ejemplo. 

Pablo les había mostrado a Jesús haciendo caminar a ese hombre inválido, pero la gente no creyó en Jesús. Ahora todos habían visto el duro castigo que le habían dado, y estaban seguros de que estaba muerto, pero después llegaban las noticias que estaba predicando de Jesús en las ciudades vecinas. ¿Ahora creerían en Jesús? 

Es también importante considerar, como vimos ayer, que Pablo estaba muy agradecido a Dios de poder sufrir por él. Él se identificaba con Jesús, sabiendo que Jesús había sufrido aún mucho más que él para salvarlo en la cruz. Pablo sabía en su propio cuerpo lo que es recibir una lluvia de piedras que van impactando en todo su cuerpo con toda violencia, pero no se comparaba al castigo y los clavos que había soportado Jesús por él y por todos nosotros.

Cuando llegaron de vuelta al lugar de donde habían salido, reunieron a los creyentes de la iglesia en Antioquía  y se juntaron a escuchar las experiencias maravillosas que habían pasado Pablo y Bernabé en el viaje misionero de más de 1500 km. No hablaron exclusivamente de lo que tuvieron que sufrir, sino de las maravillas que Dios había hecho, pues las experiencias que vivieron sirvieron para mostrar el poder de Dios a todo el cree en él, que empieza por perdonar sus pecados y ser su Salvador, y luego cuidarlo de las cosas que puedan suceder. 

Y terminaron diciendo como una gran cantidad de personas que no eran judías aceptaban la salvación y Dios entraba en sus vidas de la misma manera que lo hacían con los judíos, demostrando que aunque los seres humanos hacemos divisiones, Dios no hace acepción de personas, sino que ofrece su salvación a todo el que quiera creer en él. ¿Vos ya creíste en Jesús?

Te invito a que oremos juntos: 

Querido Padre Dios, gracias porque hoy pudimos ver que muchas veces permites que sucedan cosas que parecen negativas en nuestra vida, pero que son para que podamos aprender y crecer o para comprobar después como eres un Dios poderoso que todo lo puede, y que otros también puedan creer en vos. Que bueno es ver como desde aquel tiempo muchos abren su corazón a Jesús y tienen vida eterna, como muchos de nosotros actualmente. En el nombre del Señor Jesús, Amén.

¡HASTA MAÑANA!