Un misterio llamado Jesús II
Lunes 22 de junio
¡Hola! La semana pasada terminamos viendo como Felipe fue llevado por Dios a un camino desértico. De un lugar lleno de gente que lo seguía por los milagros que hacía, lo llevó a un camino que parecía que no pasaba nadie. Pero Dios tenía preparado algo especial.
En medio de ese lugar apareció un carro donde venía un funcionario de un reino de África, y entonces el Espíritu Santo le dijo que se acercara al carro y así lo hizo. Felipe escuchó que estaba leyendo la profecía de Isaías 53. Entonces le preguntó si entendía lo que leía. El hombre lo invitó a subir al carro y explicarle.
Esa profecía es muy especial, pues 700 años antes de que suceda, se detalla lo que Jesús iba a padecer para salvarnos. Es una profecía muy importante porque todos esperaban a quien iba a salvar derrotando al imperio romano, pero no era ese el mensaje de Isaías 53. Ahí se detalla como el Mesías, el Enviado de Dios iba a entregar su vida por nosotros como un cordero, el Cordero de Dios.
El hombre que iba en el carro le preguntó si eso que estaba en Isaías 53 se refería al que la escribió o a otra persona. Entonces Felipe le empezó a mostrar cómo cada cosa que decía esa profecía de siete siglos atrás, fue cumplida paso a paso por Jesús. Allí no solo cuenta lo que sufrirá y morirá para salvarnos, sino que también que volverá a vivir y disfrutará de ver como muchos aceptarán su salvación y vivirán para siempre con él.
Entonces el hombre escuchando con atención, vio que apareció junto al camino un lugar con un poco de agua, y le dijo a Felipe si podía ser bautizado. Felipe le respondió que si creía de todo corazón, podía hacerlo. El hombre contestó con suma firmeza: creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Entonces mandó que se detuviera el carro y ambos bajaron.
Felipe y el hombre se dirigieron al lugar donde estaba esa agua y fue bautizado. En Hechos 8:39 dice: Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino. Nos hace entender que el Espíritu Santo de alguna forma, se lo llevó a Felipe a otro lado, y eso corroboró que todo lo que ese hombre había vivido era real.
Él había recorrido un muy largo viaje para adorar a un Dios que en realidad no conocía, pero Dios que todo lo sabe, le dio la oportunidad de creer y ese hombre lo aprovechó. ¿Vos ya aprovechaste la oportunidad para conocer a Dios a través de Jesús? Si escuchaste el versículo con atención decía que era un eunuco. Un eunuco era una persona que de muy joven dedicaba su vida al servicio exclusivo de un rey o reina, generalmente esta última, y se le hacían ciertas mutilaciones en su cuerpo.
Ese hombre sería de extrema confianza de una poderosa, sabía muy bien como estar al servicio exclusivo y tiempo completo a sus órdenes. Estaba como administrador de todos los tesoros de su reina. Es muy probable que haya traído una importante suma para adorar a Dios, al cual no conocía. Pero desde el tiempo de Salomón, unos 10 siglos antes, muchos pueblos respetaban mucho al Dios de Israel. Y en esa oportunidad pudo encontrar a ese Dios en el camino de regreso.
O mejor dicho, Dios se le presentó por medio de Felipe y él aprovechó esa oportunidad. La historia de hoy termina diciendo que ese eunuco continuó gozoso su camino. Lo que no obtuvo su lugar importante ni los tesoros de la reina, lo obtuvo al creer en Jesús: un gozo completo. ¿Ya conocés ese gozo? ¿Ya hiciste como hizo él de creer que Jesús es el Hijo de Dios, que entregó su vida para salvarte?
Te invito a que oremos juntos:
Querido Padre Dios, gracias porque siempre de alguna manera tu mensaje llega a cada persona, como lo estás haciendo ahora mismo. Gracias por los que hemos hecho como el eunuco, creer que Jesús es tu Hijo y quien vino a entregar su vida por nosotros. En el nombre del Señor Jesús, Amén.
¡HASTA MAÑANA!