Un misterio llamado Jesús II
Lunes 24 de agosto
¡Hola! Empezamos una nueva semana de estudios y es el día 101 de un misterio llamado Jesús 2. En los últimos días de la semana pasada vimos como Pablo, Pedro y otros apóstoles más tuvieron que ponerse firmes para defender los principios de Jesús en cuanto a la salvación. Ellos habían recibido las instrucciones del mismísimo Salvador, quien entregó su vida por toda la humanidad.
Muchas veces sucede lo que les pasaba a muchos judíos de aquel entonces, pues creían en Jesús pero les costaba dejar sus costumbres religiosas, que eran buenas como estilo de vida que Dios desea de cada uno de nosotros, pero que no nos dan la salvación que solo Jesús puede dar.
Por ejemplo: el ir al lugar de estudios y portarte bien es muy bueno, pero por eso no vas a poder aprobar, pues tenés que prestar atención a las clases, hacer las tareas y sobre todo estudiar. De la misma manera a Dios le agrada que las personas se porten bien, que sean buenos compañeros y ayuden a los demás, pero todas esas cosas buenas no pueden perdonar y borrar nuestros pecados, como sí puede hacerlo Jesús.
En la historia que venimos siguiendo, estaban en el concilio de Jerusalén tratando de que todos entiendan que la salvación viene por la fe en Jesús, y luego de aceptar a Jesús como Salvador, debemos obedecer los mandamientos de Dios y vivir a la forma que Dios dice, y así disfrutaremos de sus bendiciones, nosotros y los que nos rodean.
Luego que ahí habló Pedro, y Pablo contó lo que había sucedido en el viaje que habían hecho con Bernabé, también habló Jacobo y les mostró que lo dicho por ellos lo habían anticipado las profecías, y les relata las que están en Isaías 11 e Isaías 54. ¡Qué bueno es conocer lo que la Palabra de Dios dice! Pues ella es la que sana toda discusión, pues es la verdad absoluta de Dios.
Ese día no solo se pudieron poner de acuerdo, con las bases de lo que dice la Biblia y de lo que enseñó Jesús, sino que se dispusieron a escribir sobre lo conversado y se relató una carta para mandar a todas las iglesias que se levantaron en el viaje misionero de Pablo y Bernabé. A esas cartas se las llama epístolas, pues se usan para enseñar cosas importantes a los destinatarios.
En el nuevo testamento, son epístolas casi todos los libros, por no decir todos, pues se escribieron para enseñar cosas importantes dirigidas a diferentes personas. Es interesante ver cómo Dios ha usado a unas 40 personas para dejarnos los 66 libros de la Biblia que es el mensaje para cada uno de nosotros, sí, la Biblia es la carta de Dios, o epístola, para cada uno de nosotros.
Pablo escribió entonces una carta a todos los lugares que visitó en su viaje, que abarcaba una región llamada Galacia, por eso en la Biblia tenés un libro llamado Gálatas, o como dice en las Biblias impresas: Epístola del apóstol san Pablo a los Gálatas, es decir, a los que habitan en Galacia. No te olvides que en ese momento solo estaba escrito el antiguo testamento y que de a poco Dios empezó a usar a estos hombres para escribir los escritos que serán los libros del nuevo testamento.
Como estudiantes sabemos muy bien lo importante de leer, prestar atención y estudiar para lograr no sólo aprobar, sino aprender y sacar buena calificación. De la misma manera, Dios nos ha dejado estás cartas para que en primer lugar entendamos que necesitamos la salvación en Jesús y luego que ellas son un manual de vida, y por eso cada día nos tomamos un rato para aprender más de Él y poner en sus manos nuestra jornada.
Te invito a que oremos juntos:
Querido Padre Dios, gracias porque podemos comenzar una nueva semana de estudios, y aún más porque nos has dejado estás cartas tan hermosas que están en tu libro: La Biblia. Ayúdanos cada día a poder aprovechar tus consejos en primer lugar y también la jornada de estudios. En el nombre del Señor Jesús, Amén.
¡HASTA MAÑANA!