Un misterio llamado Jesús II

Jueves 25 de junio

¡Hola! Ayer vimos como Saulo se dirigía a Damasco a tomar presos y llevarse a Jerusalén a los que creían en Jesús, pero en el camino se encontró con Jesús. Aun después de irse al cielo Jesús sigue siendo un verdadero misterio. Aunque Saulo había hecho tanto mal a los cristianos tuvo una oportunidad y estuvo dispuesto a aprovecharla. 

Al levantarse del suelo, luego del encuentro con Jesús estaba ciego. Fue llevado por los hombres que lo acompañaban a Damasco y ahí estuvo tres días sin poder ver, ni comer y sin beber. Dios habló con Ananías para que vaya a verlo y aunque Ananías le dijo lo peligroso que era Saulo, Dios le afirmó que iba a usarlo para anunciar la salvación en Jesús.

Entonces Ananías entró en la casa donde estaba Saulo, puso sus manos sobre él y le dijo: hermano Saulo, el Señor Jesús, quien se te apareció en el camino me envió para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.  Y al momento se cayeron de los ojos de Saulo como escamas y pudo ver. Luego se sentó a comer y recobró las fuerzas.

Es importante ver como lo llamó Ananías a Saulo. Lo llamó hermano. Ananías confió de todo corazón en Dios y no solo fue a ver a Saulo, sino que lo llamó hermano. Alguno puede pensar que lo llamó así por ser judios. Otros por ser un creyente en Jesús y entonces eran hermanos en la fe. Podría ser que fue por ambas cosas, pero más allá de eso, lo trató con el cariño y la contención que da un hermano a otro. Eso sería muy entendible si Saulo no hubiese hecho todo lo que había hecho anteriormente. 

A pesar de las terribles cosas que había hecho, Ananías sabía y creía que Jesús puede cambiar el corazón más duro en el más tierno. Y esa fe lo llevó a esa casa donde estaba en completa oscuridad ese hombre y guiado por Dios le dio la luz de ver. Saulo apenas pudo ver salió a hablar de Jesús en las sinagogas, diciendo que Jesús es el Hijo de Dios.

Te imaginás que la gente estaba totalmente asombrada de ver que quien perseguía a los creyentes en Jesús, ahora estaba diciendo que Jesús es el Salvador y Dios. Los creyentes en Jesús desconfiaban de él, pero Saulo se esforzaba aún más en demostrarles que Jesús es el Mesías, el Cristo.

En cada lugar de estudios hay personas que no actúan muy bien, que digamos. Se los conoce por la mala fama que tienen, por tomar cosas que no le corresponde, por actuar con violencia  física o verbal, por sembrar cizaña entre los estudiantes u otras cosas. Pero Jesús está dispuesto a perdonar esos malos actos si la persona va arrepentida a Dios y le pide que lo perdone. 

Y después va a hacer falta que haya muchos Ananías en el ámbito de estudios, para tratarlo como a un hermano/a y aceptar que Jesús puede cambiar el corazón y mentalidad para bien de los que de corazón van a Jesús por perdón. Podemos entonces terminar la reflexión de hoy pensando si hay alguien en tu salón de clases que necesita ser perdonado y cambiado por Jesús. 

Podemos orar por esa persona, que podemos ser nosotros mismos, y luego podamos todos estar dispuestos a tratarnos con amistad, a tolerarnos y no reaccionar mal, ni tener prejuicios ni preconceptos sobre nadie, sino, siempre, orar por las personas que con su mal obrar pueden alterar el ámbito de estudios, para que busquen a Jesús de corazón.

Te invito a que oremos juntos: 

Querido Padre Dios, hoy pudimos ver cómo tú estás dispuesto a perdonar a todo aquel que ante una mala conducta está dispuesto de corazón a ser perdonado. Pero también nos enseñaste cómo debemos tratar amablemente y amigablemente a todo aquel que recibe tu perdón aunque antes se comportó mal con nosotros. Ayúdanos a ser como Ananías y aún más como Jesús. En el nombre del Señor Jesús, Amén.

¡HASTA MAÑANA!