Un misterio llamado Jesús II

Martes 25 de agosto

¡Hola! Ayer empezamos la semana reflexionando sobre cómo se comenzaron a escribir las cartas o epístolas, que son los libros del nuevo testamento, al menos en su mayoría. Después del concilio de Jerusalén, donde se remarcó que la salvación es por la fe en Jesús, como el mismo Jesús lo enseñó a sus apóstoles, Pablo escribió una epístola a las iglesias en toda la zona de Galacia, la cual tenemos en la Biblia como la epístola a los Gálatas.

Un tiempo después de escribir esa carta, Pablo quiso salir y hacer otro viaje por esa zona e ir a ver cómo estaban las iglesias y si se había entendido bien lo que se les mandó por escrito. Es bueno en este punto, resaltar que cuando leemos iglesia en la Biblia, se refiere siempre a las personas creyentes en Jesús, y que en ese momento no existían las denominaciones como hay hoy. 

Pablo entonces habló con Bernabé para empezar ese nuevo viaje. Bernabé quería llevar a Juan Marcos, pero a Pablo no le parecía bien que vaya con ellos el joven que la vez anterior se había vuelto enseguida. Entonces hubo un desacuerdo entre ellos y cada uno emprendió un viaje pero por separado. Pablo se fue con Silas y Bernabé con Juan Marcos.

Pablo entonces comenzó su segundo viaje por la misma zona que lo había hecho anteriormente junto a Silas, y se sumó a su viaje un joven llamado Timoteo. Un tiempo después Pablo le va a mandar dos cartas a Timoteo que son primera y segunda a Timoteo, pero eso lo veremos más adelante. Nos podemos dar cuenta que eran muy importante las cartas o epístolas que se mandaban y que Dios inspiró para que escritas y formen parte del nuevo testamento.

Pablo, Silas y Timoteo visitaban a todas las iglesias que se fueron abriendo con los creyentes de esos lugares, y les enseñaban todas las cosas que dijo Jesús y las ordenanzas de los apóstoles de Jesús. Y en un momento del camino ellos querían ir hacia Asia pero de alguna manera el Espíritu Santo no se lo permitió.

No sabemos de qué manera el Espíritu Santo se lo mostró, pero aunque ellos querían ir para un lado, el Espíritu Santo los llevó hacia otro. Es extraordinario poder vivir esa experiencia. Cuando hacemos realmente las cosas guiados por la voluntad de Dios, él nos hace ver el camino a seguir, y así le pasó a Pablo, Silas y el joven Timoteo. 

Es importante entender que Dios siempre obra de una manera perfecta. Cuando el dice que no, significa que no debe ser o que no es el momento. De hecho más adelante en otro viaje, Pablo irá a esa zona que ahora no se le había permitido. Dios tiene un plan perfecto para cada vida, pero para poder entenderlo necesitamos vivir bajo la voluntad de Dios. 

Todos queremos triunfar en la vida. Todos queremos alcanzar los mejores logros. Ayer hablamos con un grupo de la escuela y decían que les gustaría hacer o ser en el futuro, y los que hablaron dijeron cosas muy lindas. Dios sabe cual es el camino para llegar a las mejores cosas para cada vida, pero para eso necesitás pasar tiempo con él, para que con libertad él te las pueda hacer ver, con la claridad que se lo mostró a Pablo, Silas y el joven Timoteo. 

Como buenos estudiantes, nunca debemos olvidar que Jesús desea en primer lugar salvar nuestras vidas de la condenación eterna, y por eso entregó su vida en la cruz; y después desea guiar a cada persona por el camino del plan perfecto que él tiene preparado para cada persona. ¿Ya empezaste a caminar el camino que es Jesús? ¿Ya lo aceptaste en tu vida como Salvador personal? ¿Ya empezaste a buscar su voluntad para tu vida?

Te invito a que oremos juntos: 

Querido Padre Dios, gracias porque podemos nuevamente ver que vos tenés un plan perfecto para cada vida. Ayúdanos a que cada uno podamos compartir con Jesús más tiempo a diario y así descubrir el camino a seguir para lograrlo a tu lado. En el nombre del Señor Jesús, Amén.

¡HASTA MAÑANA!